La operación Ferrari en Colombia atraviesa uno de sus momentos más complejos. En medio de las investigaciones y denuncias presentadas por varios clientes relacionadas con la compra de vehículos de la marca italiana, se conoció que Ferrari dejará de contar con representación oficial en el país, poniendo fin al esquema bajo el que operó durante los últimos años.
La decisión se produce mientras avanzan diferentes procesos judiciales y administrativos derivados de las reclamaciones presentadas por compradores, quienes aseguran haber enfrentado incumplimientos en la entrega de vehículos y otras irregularidades durante el proceso de comercialización.

El fin de la representación oficial de Ferrari en Colombia
De acuerdo con la investigación publicada por El Tiempo, la representación de Ferrari en Colombia llegará a su fin tras la serie de situaciones que afectaron la operación local de la marca.
Aunque Ferrari no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre la designación de un nuevo representante para el mercado colombiano, la salida del operador actual deja en incertidumbre la continuidad de las ventas y la atención oficial de la marca en el país.
Por ahora, tampoco se ha informado cuándo se definirá un nuevo distribuidor o si la operación permanecerá suspendida mientras se reorganiza la representación.

Las denuncias que desencadenaron la situación
La decisión coincide con las denuncias presentadas por un grupo de compradores, reveladas inicialmente por El Tiempo, quienes afirman haber realizado pagos por vehículos que no fueron entregados conforme a lo pactado.
Según la investigación, cerca de diez clientes estarían involucrados en diferentes reclamaciones. Algunos aseguran haber pagado parcial o totalmente vehículos que nunca ingresaron al proceso de producción. Otros sostienen que los automóviles llegaron a Colombia, pero permanecen almacenados sin completar el proceso de nacionalización, por lo que aún no han podido recibirlos.
Uno de los casos fue expuesto por la abogada Elvira del Pilar Ibáñez, de la firma IPlawyers, que representa a un cliente que habría adquirido un Ferrari por aproximadamente 470.000 dólares, además de 80.000 dólares correspondientes a impuestos.
De acuerdo con la defensa, el comprador también realizó pagos para cubrir el almacenamiento y custodia del vehículo mientras avanzaban los trámites de importación. Sin embargo, posteriormente habría encontrado el automóvil con signos de deterioro. La abogada afirmó que esos recursos presuntamente nunca llegaron a la bodega encargada de custodiar el vehículo.

Los procesos continúan en investigación
Según explicó la defensa a SEMANA, el caso dio origen a una denuncia penal por los presuntos delitos de hurto, estafa y concierto para delinquir, además de una acción de protección al consumidor ante la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) y una demanda de carácter comercial.
La investigación de El Tiempo también señala que varios denunciantes relacionan los hechos con la administración anterior de la representación de Ferrari en Colombia.
Hasta el momento no existe una decisión judicial que establezca responsabilidades civiles o penales sobre los hechos denunciados, por lo que las actuaciones de las autoridades continúan en desarrollo.



































