La próxima generación del Nissan GT-R R36 avanza en su desarrollo con una definición estructural en su sistema de propulsión: adoptará una configuración híbrida en lugar de un esquema completamente eléctrico. La decisión responde a criterios de desempeño sostenido y a las limitaciones actuales de la electrificación en aplicaciones de alto rendimiento, con una ventana de lanzamiento proyectada hacia el final de la década.
Electrificación condicionada por el rendimiento
Durante el desarrollo, Nissan evaluó prototipos totalmente eléctricos. Sin embargo, en condiciones de uso intensivo, como vueltas consecutivas en circuito, la necesidad de recarga y la pérdida de consistencia operativa evidenciaron limitaciones frente a los estándares del GT-R.
Este punto define el enfoque del R36: la electrificación total aún no permite sostener cargas elevadas de forma continua sin afectar el rendimiento, especialmente en escenarios como Nürburgring, donde la resistencia térmica y la autonomía efectiva son determinantes.

Arquitectura híbrida y base mecánica
El sistema híbrido aún no está completamente definido. La marca evalúa tanto configuraciones convencionales como enchufables, aunque estas últimas presentan limitaciones en uso intensivo, donde la batería puede agotarse tras pocas vueltas en circuito.
El modelo mantendrá un motor de combustión como eje central. Se ha confirmado la continuidad de un V6 biturbo, que trabajará en conjunto con el sistema eléctrico. La potencia proyectada superará los 447 kW, con una base derivada de desarrollos recientes orientados a reducción de emisiones.
Baterías de estado sólido y autonomía proyectada
El desarrollo del R36 está vinculado a la evolución de baterías de estado sólido, cuya llegada a producción está prevista hacia 2028 dentro de la hoja de ruta de Nissan.
En este contexto, se plantea como escenario posible una configuración híbrida enchufable con una autonomía eléctrica cercana a los 110 km. Sin embargo, este dato corresponde a una proyección técnica y no a una especificación confirmada, ya que su viabilidad depende de avances en densidad energética, gestión térmica y tiempos de recarga.

Posicionamiento: rendimiento y uso cotidiano
El nuevo GT-R mantiene su enfoque de uso dual: operación en condiciones diarias y desempeño en circuito. Esto implica compatibilidad con tráfico urbano, conducción en diferentes condiciones climáticas y exigencias dinámas elevadas.
La arquitectura híbrida se integra como una solución intermedia que permite reducir emisiones en uso cotidiano, sin comprometer la entrega de potencia en escenarios de alto estrés mecánico.
La decisión de adoptar un sistema híbrido en el Nissan GT-R R36 responde a una limitación tecnológica concreta más que a una estrategia de transición. El modelo se desarrolla en función de mantener consistencia en rendimiento, mientras incorpora electrificación dentro de los márgenes que actualmente permiten las baterías y los sistemas de gestión energética.




































