En tiempos donde casi todo en la industria automotriz se optimiza con robots y procesos automatizados, Lamborghini sigue reservando espacio para el trabajo artesanal cuando el cliente está dispuesto a pagar por ello. Este Lamborghini Revuelto “Alpha” es prueba clara de esa filosofía: su propietario desembolsó 150.000 dólares únicamente por la pintura exterior.
La cifra impacta incluso dentro del segmento de los superdeportivos híbridos, donde los extras suelen inflar el precio final con facilidad. Aquí, sin embargo, el foco no está en la mecánica V12 electrificada ni en las cifras de aceleración, sino en algo mucho más visual: un acabado que convierte a esta unidad en prácticamente irrepetible.

Un degradado que explica el precio
El esquema combina Rosso Bia con Nero Granatus mediante un degradado aplicado completamente a mano. No se trata de una simple combinación bitono ni de una pintura especial del catálogo. El efecto de transición fue trabajado panel por panel, ajustando intensidad, dirección y profundidad para que el cambio de tono fuera fluido desde cualquier ángulo.
Ese nivel de detalle implica horas de preparación, pruebas previas sobre muestras y múltiples capas de aplicación y sellado. Cada fase requiere tiempos de secado específicos y controles de calidad minuciosos. El resultado es una superficie con distintos matices según la luz y el punto de vista, algo que no se logra con un proceso estándar de cabina automatizada.
En otras palabras, la pintura deja de ser un complemento estético y se convierte en el elemento protagonista del vehículo. Es lo primero que llama la atención y, en este caso, también lo más costoso.
Parte del exclusivo programa Alpha
Esta unidad forma parte del nivel más alto de personalización ofrecido por la marca, el programa Ad Personam Alpha, limitado a apenas 50 vehículos por año. Ese detalle ya anticipa que no estamos ante un Revuelto convencional, sino ante un proyecto desarrollado con especificaciones muy concretas.
El trabajo exterior se complementa con decisiones poco habituales, como el difusor trasero pintado en el mismo tono de la carrocería, en lugar de dejar la fibra de carbono visible. Es un cambio sutil, pero altera por completo la lectura visual de la parte posterior y refuerza la coherencia del conjunto.
En el interior, el negro domina la escena, mientras que los acentos en rojo replican el concepto exterior. El volante bicolor y los acabados personalizados refuerzan la idea de exclusividad total. Sumando todas las opciones, el precio final asciende a 964.000 dólares.
Más allá de la cifra, este Lamborghini Revuelto demuestra que en el universo del lujo extremo el valor no siempre está en la potencia o en la tecnología. A veces, el verdadero diferencial está en algo tan aparentemente, simple y a la vez tan complejo, como una pintura hecha a medida.






































