¿Recuerda a la Chevrolet Luv Spacecab? Esta es hoy. No es una broma del día de los inocentes, Isuzu decidió transformar su clásica pickup Luv en esto, un restomod que bautizaron Dragon Max. Y es lo que ocurre cuando se toma un diseño de los años ochenta, se espolvorea algo de luces LED y un motor diésel moderno.
Sin recurrir a motores eléctricos que no tienen nada que ver con el original, casi deseamos que Isuzu (o Chevrolet) tuviesen una LUV pickup como esta a la venta hoy en día. Lastimosamente no es así y es sólo un prototipo que la marca japonesa restauró y revivió sólo para demostrar que pueden. Eso y quizá para recordarnos que, incluso con las partes nuevas, nada como los vehículos de antes.
Pickup legendaria
La Isuzu pickup, TFR, Rodeo, KB o “Dragon” de tercera generación nació en 1988 y también se ofreció bajo las insignias de Chevrolet, Holden y Opel. Su producción duró casi 15 años inicialmente, obteniendo una segunda vida en China con varias marcas que ofrecieron sus “copias bajo licencia”, algunas de las cuales vimos en la región.
Fue una pickup de estatus legendario en muchas partes del mundo, utilizada como furgón de carga, como 4×4, incluso como base para microbuses. Concretamente en Tailandia, donde nace este concepto, que será exhibido en el Salón de Bangkok durante esta semana y donde también son muy recordadas estas camionetas utilitarias.

Reinterpretada con lo mejor de ayer y hoy
Una de las versiones de la Isuzu pickup “Dragon Max” es una cabina extendida que no es necesariamente una doble cabina, conocida por esta región como Chevrolet Luv Spacecab. Ese es el punto de partida de Isuzu, que restauró un modelo 1989 y comenzó aplicando ligeros cambios. Como una defensa frontal modificada, defensas integradas a la carrocería, un spoiler y cubierta para el área de carga y faros LED.
Rines de 17”, frenos de disco rayados y suspensión rebajada le dan un aspecto deportivo a esta pickup compacta. Por debajo Isuzu decidió usar un motor turbodiésel moderno de 4 cilindros y 2,2 litros, presente en la D-Max. Aquí entrega 220 hp y 550 Nm de par, aunque la transmisión manual da paso a una moderna y automática de 8 velocidades. Al menos es el doble de potente de la LUV original.
Un interior lleno de alcántara se ve contrastado con logos Dragon Max, un volante Isuzu moderno, clúster digital y una pantalla vertical de 10”, con el balance apenas ideal de detalles originales y actuales. No está para nada mal y, si algún día es posible comprar modelos clásicos de las marcas con potencia moderna, esta Isuzu es un buen ejemplo de cómo mezclar lo mejor del ayer y hoy. Lástima que es sólo un concepto único e irrepetible.