Piaggio-Ape-Hayabusa
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¿Qué impulsa al ser humano a cometer locuras? Quizá el deseo por batir marcas y récords. O quizá solo sea el aburrimiento y el exceso de tiempo libre. Si quiere una respuesta exacta, mejor pregúntele a quien le puso un motor de Suzuki Hayabusa a un pequeño motocarro Piaggio Ape de los años setenta en el Reino Unido. No lo piense mucho y solo vea con detenimiento el nivel de locura que nos enseña Motor Addicts. Ellos encontraron un mecánico con mucho tiempo libre llamado Mick, que sin más que hacer con su vida, creó el motocarro del infierno.

Empezó con un simple e inocente Piaggio Ape, más exactamente una Vespacar P400V. Este triciclo se usa típicamente en países emergentes para el transporte de pequeñas cargas y usa el motor de una Vespa. Hablamos de una sencilla unidad de 175 cc, 2 tiempos y una potencia conservadora Es difícil saber cuánto exactamente porque hay muchas variantes del mismo modelo. Sin embargo, para Mick esa cantidad indeterminada de potencia no le parecía suficiente, así que instaló el motor de una Suzuki Hayabusa. Hablamos de un monstruo de 4 cilindros, 1,3 litros y al menos 187 HP. Decimos al menos porque es tradición subirles la potencia a estos motores.

Jugando a ser Dios

Este está muy cerca de ser el engine swap más extremo de todos y no hay mucho que lo delate, así que también clasifica como un sleeper. El exterior no está muy retocado, más que con unas calcomanías. Por debajo se puede ver un radiador para el motor, un escape Akrapovič y unas llantas traseras deportivas pero sutiles. ¿Frenos ABS? No. ¿Control de tracción? No. ¿Asistencias a la conducción? No, aquí no hay más modificaciones. En el interior solo destaca el tablero digital y nada más. Finalmente, como el motor no cabía, Mick improvisó una caja de madera para ocultarlo en el área de carga. Si alguna vez ha jugado BeamNG, sabrá que hay un motocarro similar en el juego. Imagine eso, con un motor más grande y en la vida real.

¿El resultado? Un motocarro del terror. Solo hay que ver la cara de los presentadores del video al acelerar este pequeño aparato, ¡a casi 200 km/h! De hecho, llega un punto donde es necesario tapar la pantalla para no admitir el crimen de llevar una simple Piaggio Ape con motor Hayabusa a una velocidad fuera de toda proporción. Por la cara de los presentadores, seguramente fue una experiencia casi religiosa. Por suerte para nadie, esta bestia está a la venta, por si quiere comprar algo que nadie debería tener.

William Puentes
Periodista y comunicador - aficionado a carros, motos y todo lo que se mueva.

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