Honda Super Cub C125

Algunos piensan en motos y la primera imagen que se les viene a la cabeza podrá ser un ‘harlista’, con sus grandes y anchas llantas (de la moto, claro), tatuajes, pinta de cuero y un sonido que le imposibilitará escaparse a escondidas. Otros tal vez verán una enorme turista que aunque esté preparada para cruzar el mundo a duras penas saldrá de la ciudad (y más ahora), y otra mayoría solo pensará en un domiciliario al que las únicas chambonadas del afán que le perdonan es cuando su pedido está demorado.

Pero Sohichiro Honda no era como los demás y en 1958 lo demostró con su visión de lo que debería ser una moto: pequeña para que cualquiera pudiera manejarla, delgada para caber por cualquier lado, ruedas altas para que las nacientes vías japonesas no la derribaran y una transmisión mecánica sin maneta de embrague para que los domiciliarios de las tiendas de fideos pudieran conducirla con una mano mientras cargaban el pedido en la otra.

Honda Super Cub C125
Honda Super Cub

Sonará básico (lo era), poco atractivo (depende de los ojos) y hasta raro, una extraña receta que dio sus frutos y que con el tiempo la llevaría a convertirse en el vehículo más fabricado en el mundo: más de 100 millones de unidades. Se trataba nada más y nada menos que de la Honda Cub.

Evolución

Nacida con apenas 50 cc, tres velocidades y un tamaño similar (y hasta inferior en algunos casos) al de una bicicleta, si la Honda Cub original viera a la Super Cub C125 lanzada en 2019 como una reinterpretación moderna de ella podría considerarla como una avanzada máquina de otro mundo.

¿Carburador? No, inyección electrónica. ¿Llave? No, encendido sin llave. ¿Tres velocidades? No, cuatro con el mismo sistema de embrague centrífugo automático que elimina la maneta. ¿50 cc? No, enormes 125 cc con unos potentísimos 9.5 caballos y 10.4 Nm de torque. ¿Ínfimas cifras? Claro, al igual que su peso: 109 kg en orden de marcha. Menos mal los frenos de banda son del pasado: el de tambor trasero complementa el delantero de disco asistido por ABS.

Y ni qué decir de la pinta: una onda (¿u Honda?) muy retro que mantiene todas las claves del diseño original como el faro redondo (ahora de led, por supuesto), espejos redondos cromados, ruedas de 17 pulgadas, escudo en color blanco, cuadro de instrumentos redondo con pantalla digital, escape cromado y una parrilla trasera para carga.

Todos tendrán su idea de cómo debería ser una moto y seguramente hay una (o hasta más) que lo cumpla, pero lo único más seguro que eso es que el ‘harlista’, el turista de trancones y el domiciliario poco o nada podrían hacer para llamar la atención si una Honda Super Cub C125 llegara a cruzarse en su camino. 

Mientras ellos pueden respirar tranquilos sabiendo que por el momento Honda Colombia no la tiene contemplada para nuestro mercado, nosotros nos lamentaremos por la misma razón.

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