Supongamos que usted quiere memorizarse las curvas del Nürburgring, pero, por algún extraño motivo, también quiere agarrarse con su tío porque está robando un banco. ¡Buenas noticias, tenemos el regalo navideño perfecto para usted! Se trata del Monopoly Nürburgring Edition, una reedición del clásico juego de mesa de Hasbro, pero inspirada en el circuito donde todos los fabricantes, desde Audi hasta Tesla, quieren romper records.

Curvas legendarias, fichas especiales y algo de ironía

Considerado por muchos como un juego que muestra las bondades del capitalismo, es bastante irónico que exista esta edición considerando que hace algunos años el Nürburgring casi queda en bancarrota y su futuro estaba en vilo. Y le tengo otro dato curioso para que pueda descrestar a sus familiares en la cena navideña. Monopoly fue creado originalmente en 1903 por la estadounidense Lizzie Maggie y fue pensado como una herramienta educativa para promover una teoría económica antimonopolios llamada Georgismo. La idea, básicamente, era demostrar el daño hacían los monopolios a la sociedad; prácticamente el juego está diseñado para que un jugador joda a todo el resto y la prima Yolima se enfurezca y deje de jugar.

Pero aun cuando eso pase, el Monopoly Nürburgring Edition tiene mucho que ofrecer. El tablero recibe un rediseño temático total en referencia a las curvas y los lugares más importantes del circuito. En lugar de la Avenida Báltica y Paseo Tablado encontramos Bergwerk y el famosísimo Caracciola Karussell; en lugar de Casualidad y Arca Comunal hay paradas en pits y reuniones de equipo. No hay casas y hoteles, hay tribunas y estadios. Y nada de jugar con dedales, sombreros o planchas: las fichas en esta versión incluyen una llanta, un trofeo, un monoplaza y una pistola neumática. Así, ya no tendrá que pelearse con su hermano a ver quién elige el carro y quién se tiene que conformar con el zapato.

La buena noticia es que el Monopoly Nürburgring Edition ya está a la venta por 44,95€, impuestos y envío nacional incluido. La mala, es que solo se vende en Alemania y que está en alemán. Sin embargo, no debe ser muy difícil traerlo a Colombia y el lenguaje nunca ha sido una barrera para decirle a su primo que tiene que hipotecar Flugplatz porque cayó en su tribuna en Schwedenkreuz

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