Debo confesar que no soy muy fan de los SUV de Audi.  Su diseño no es de mi agrado y ya perdí la cuenta de cuantos crossover y SUV diferentes ofrece el fabricante de Ingolstadt. De lo que sí soy fan es de los carros rápidos y ruidosos y, en ese sentido, el nuevo Audi RSQ8 me tiene fascinado. Ya conocíamos el SQ8 TDI, pero esta nueva versión Rennsport, cuyo estreno mundial tuvo lugar en el salón de Los Angeles, es una bestia diferente. Nada más escuche cómo suena y vea cómo ataca las curvas…

Costumbres de familia

¡Cosa para sonar bueno!

¿La fuente de todo ese placer acústico y de ese ritmo veloz? Un motor V8 de 4000cc con inyección directa, apoyado por dos turbocargadores y un sistema eléctrico auxiliar de 48 voltios. Si esta configuración le suena familiar es porque es la misma empleada en el Audi RS6 Avant y el RS7 Sportback. Para Audi, esto significa una reducción en los costos de desarrollo. Para quien pise a fondo el acelerador del RSQ8, significa 600 caballos de potencia y 800 newtons/metro de torque. Toda esta poteca le permite a esta mole alcanzar los 100 km/h en 3.8 segundos y llegar a los 305 km/h con un paquete opcional.

Ah, antes que se me olvide, hay otra cifra que dice mucho sobre el desempeño del Audi RSQ8. Siete minutos, cuarenta y dos segundos y dos décimas, 7’42,2. Ese es el tiempo que le tarda a este SUV negociar las más de cien curvas del circuito de carreras más peligroso y legendario del mundo: la sección norte del Nürburgring. Esto lo convierte en el SUV de producción más rápido del mundo. Esto se debe a más factores que el solo propulsor; el RSQ8 trae una caja Tiptronic automática de 8 velocidades, un diferencial trasero de deslizamiento limitado, tracción y dirección en las cuatro ruedas.

Rennsport por dentro y por fuera

A esto agreguémosle un sistema de control vectorial de torque y una suspensión neumática adaptativa que recibe ajustes exclusivos a esta versión para máximo rendimiento. Según Audi, esto no quiere decir que la RSQ8 no sea capaz de defenderse fuera del pavimento: la altura de la suspensión es ajustable y hay también un sistema de control de descenso. Todos estos sistemas podrán controlarse desde el interior utilizando botones en el volante deportivo o las funciones RS en el sistema de entretenimiento. Complementando el carácter deportivo de la cabina encontramos un tablero central rediseñado, más estilizado, emblemas y costuras especificas a esta versión.

¿Y lo mejor? Hay espacio más que suficiente para tres adultos atrás. El exterior también recibe cambios para que nadie lo vaya a confundir con un vulgar Q8. Similar a como sucede entre el Q3 y el RSQ3, el diablo está en los detalles: retoques negro brillante por doquier, pasos de rueda más prominentes y un alerón trasero para mejorar la estabilidad a altas velocidades. Al igual que con la planta motriz, el exterior y el interior del Audi RSQ8 encajan perfectamente con el resto de la familia Rennsport del fabricante alemán. Y quién sabe qué más nos traerá esta familia en el futuro, pero lo cierto es que será brutalmente rápido y tendrá espacio para disfrutar con cuatro personas más.

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