Esté uno donde esté, Porsche y Coca-Cola son nombres que todo el mundo reconoce. Son marcas icónicas, casi símbolos patrios que traen a la mente imágenes particulares en un instante, como el perfil de una botella o un 911. Es por esto que verlas juntas es algo bastante especial y lo es todavía más cuando se juntan en la forma de dos Porsche 911 RSR que arrasarán la Petit Le Mans de este año. Esta, sin embargo, no es la primera vez que las dos marcas se unen así que veamos que hay detrás de esta colaboración tan simbólica…

Enjoy Coke

A principios de los 80s, el empresario y piloto de carreras Bob Akin consiguió que el gigante de las gaseosas patrocinara el Porsche 935 de su equipo. Apoyado por pilotos de talla mundial, Akin llevó su 935 rojo con calcomanías blancas a unos respetables segundos puestos en las 12 horas de Sebring y las 24 horas de Daytona. Pero Akin quería ganar, como todos, y se pasó a la mejor máquina de carreras que había en el momento: un Porsche 962. La decoración roja y blanca era sencilla, pero eso mismo ayudo a convertirla en un clásico instantáneo, la combinación entre Porsche y Coca-Cola se ganó el corazón de los fans y Akin por fin se coronó campeón en Sebring en 1986.

Akin no es lo único que une a Porsche y Coca Cola, también las une la ciudad de Atlanta. Esa misma ciudad es la cuna de Coca Cola y la sede de la filial norteamericana de Porsche desde que se estableció en 1984. Atlanta también es el hogar de Road Atlanta, uno de los autódromos más emblemáticos de Estados Unidos donde, este 12 de octubre, se celebrará una nueva edición de la Petit Le Mans: una carrera de 10 horas de duración y la cita final del WeatherTech SportsCar Championship organizado por IMSA. Y, como si hicieran falta coincidencias, IMSA está de 50 aniversario y Porsche está a punto de llevarse el campeonato este año en su categoría.

De carreras y de colección

Esos son los motivos para celebrar, hablemos ahora de los Porsche 911 RSR usados para la celebración. Con cerca de 510 caballos de potencia, el 911 RSR es la encarnación más avanzada en la historia de los 911 de carreras. Curiosamente, y contrariando la tradición del 911, el RSR tiene el motor en la mitad y delante del eje trasero para hacerle espacio a un enorme difusor. Y aunque esto pueda molestar a algunos puristas, el 911 RSR ha resultado ser brutalmente efectivo en las pistas.

Porsche nos ha deleitado varias veces ya con homenajes a sus decoraciones clásicas, como los colores de Martini o el Pink Pig. Además de los resultados oficiales, que no han sido nada menos que espectaculares, Porsche está ganándose el afecto de los fans que llenan las tribunas y agregarían gustosos a su colección de carros a escala uno de estos 911 RSR.

¡Ah, y que no se nos olvide ese día hacer barra por Juan Pablo Montoya!

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