Hoy hace 31 años llegó al mundo una leyenda. Hoy hace 31 años la historia se partió en dos para los periodistas automotrices y los amantes de la conducción deportiva. El 10 de febrero de 1989, durante el Chicago Auto Show, Mazda introdujo el legendario Miata y, desde entonces, el mundo de los deportivos no ha sido el mismo. Acompañeme en este breve recorderis del nacimiento de una leyenda y cante conmigo: ¡Feliz cumpleaños a ti, feliz cumpleaños Mazda Miata!

Febrero 10, 1989

El Mazda Miata empezó su vida, al igual que tantas ideas geniales, como un boceto chambón en una pizarra. A finales de los 70s, un periodista automotriz llamado Bob Hall dibujó un concepto sencillo para el director de investigación y desarrollo de Mazda, Kenichi Yamamoto. Mazda contrató a Hall y le encargó el diseño de vehículos como la serie B y la MPV. Sin embargo, la idea quedó rondando en la cabeza de Yamamoto y para mediados de los 80s, la compañía organizó internamente un concurso de diseño. El propósito era enfrentar a equipos de diseñadores en Japón y EE.UU para crear el deportivo biplaza en el que el fabricante nipón depositaría todas sus esperanzas.

El Mazda Miata de pre-producción en el piso del Chicago Auto show de 1989

El diseño ganador provino del estudio de Mazda en California y para 1986 el Proyecto P729 estaba prácticamente listo. En los años siguientes, se realizaron pruebas de choque, se alistaron las plantas de ensamblaje y se hicieron pruebas de percepción a potenciales consumidores. Mazda no podía creerlo: más del 85% de las personas tuvieron una opinión positiva del carro y estaban dispuestas a pagar mucho más de lo que realmente costaba. Como si se estuvieran felicitando a ellos mismos, presentaron su nueva creación en el Chicago Auto Show de 1989 y la llamaron Miata, una palabra de origen germánico que traduce recompensa. Y vaya recompensa que tuvieron: Mazda tenía proyectado vender 20.000 unidades en el primer año; vendieron más de 40.000.

Miata Is Always The Answer

La receta para el éxito del Miata es tan sencilla como brillante. Mazda tomó el concepto del deportivo descapotable británico clásico y lo unió con la confiabilidad mecánica que caracteriza los productos japoneses. Era liviano, convertible, tracción trasera, estaba impulsado por un simple motor de cuatro cilindros en línea: todos los rasgos esenciales de deportivos como el Triumph Spitfire, el MG B y el Lotus Elan. La diferencia es que el Mazda prendía todos los días y no solo cuando a Lucas le diera la gana. Ah, y que el techo no traía goteras como equipamiento de fábrica. En otras palabras, Mazda hizo el deportivo británico que a los mismísimos británicos les quedó grande hacer.

Mazda ha vendido más de un millón de unidades del Miata a lo largo de cuatro generaciones, una hazaña hecha posible no solo a su precio asequible, sino principalmente al culto que se ha generado en torno al pequeño deportivo. Jeremy Clarkson, James May, James Pumphrey, Sam Mitani: usted elija un periodista automotriz y lo más seguro es que ama el Miata. Yo, por si no lo había notado, lo adoro. Y pese a los estereotipos absurdamente machistas de que es un carro gay o para peluqueros, el Miata es una de las plataformas más populares para el automovilismo amateur. Ese es el poder del Jinba Ittai, de entender que hay un mercado para quienes amamos conducir. Es la magia de encontrar grandes experiencias en empaques pequeños. Con todo mi corazón cargado de Fuel: ¡Feliz cumpleaños, Mazda Miata!

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