Hertz bancarrota
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Hertz, esa palabra que uno se encontraba en casi todos los aeropuertos de las ciudades más importantes del mundo, entre ellas, 18 colombianas; esa en fondo amarillo con letras negras que brindaba la posibilidad de alquilar un carro para movilizarse por la ciudad que uno estuviera visitando, acaba de declararse en bancarrota en Estados Unidos tras no llegar a un acuerdo con sus acreedores luego de semanas de conversaciones.

Se veía venir

Luego de la emergencia producida por el COVID-19 a nivel mundial, para nadie era un secreto que las industrias más afectadas serían las aerolíneas, agencias de viaje, hotelería, turismo y, por consiguiente, el de alquiler y renta de vehículos. El cierre de los aeropuertos y el nulo tránsito de pasajeros han costado la cabeza de gigantes como Avianca y ahora el turno de la bancarrota es de Hertz, la empresa que desde 1918 venía liderando el mercado de alquiler de vehículos a nivel mundial.

Aunque la compañía intentó sobrevivir en estos tiempos mediante el remate de algunos de sus vehículos en su flota, algo que no era nuevo ya que luego de cierto tiempo la compañía solía hacerlo, desafortunadamente, la crisis también afectó la compra y venta de usados a nivel mundial y Estados Unidos no fue la excepción. La cosa es tal, que uno puede hacerse con un BMW 740i modelo 2020 con poco más de 13 mil kilómetros en unos ridículos $52.949 USD; cerca de $200 millones de pesos al cambio de hoy. Puede parecer mucho pero ese mismo modelo cuesta, cero kilómetros, $439.900.000 acá en Colombia.

A todo lo anterior hay que sumarle el hecho que desde 2016 las compañías de renta de vehículos han venido presentando una caída en sus ventas. La creciente afluencia de servicios de transporte individual como Uber y Lyft serían las responsables de que, sólo en 2019, Hertz reportara pérdidas cercanas a los $58 millones de dólares. Esto último, nada tiene que ver con el coronavirus.

Lo que depara el panorama

Aunque inicialmente el gigante amarillo había dado un parte de tranquilidad diciendo que tenía $1 billón de dólares para soportar su operación, que incluye Hertz, Dollar, Thrifty, Firefly, Hertz Car Sales, y Donlen; la realidad es que se necesita mucho más que eso para mantener a flote una empresa que solo en Estados Unidos reporta más de 12.400 locaciones y 567.600 vehículos.

Hertz bancarrota
Lote de alquiler de autos sin uso durante emergencia del COVID-19 en Los Ángeles.

Este panorama también es preocupante para los fabricantes de autos ya que del total de ventas de vehículos en Estados Unidos, 10% proviene de las compañías de renta de vehículos. Dichas ventas desde ya ponen a temblar a General Motors, FCA, Ford, Kia, entre otros; proveedores principales de Hertz, en este caso.

Cabe resaltar que esta declaratoria de bancarrota no acaba con Hertz completamente. Esta decisión solo afecta a Estados Unidos y Canada mientras que el resto de filiales internacionales no se verán, por ahora, afectadas. De igual manera, esto no significa un cierre total de sus operaciones. El Capitulo 11 del código de bancarrota (el mismo al que se acogió Avianca), da un respiro protegido por la Ley mientras la compañía se reorganiza y paga sus deudas. Sin embargo, con $25,8 billones de dólares en activos y $24,4 billones en deudas provenientes, su mayoría, de sus principales acreedores IBM y Lyft, el futuro de la compañía todavía es incierto.

La bancarrota de Hertz es actualmente la más grande producida por la crisis del coronavirus. El gigante amarillo, que sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial, la Gran Depresión y la Crisis del Petróleo, se vio abatido por un enemigo imparable: el COVID-19.

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