Hoy se nos fue a todos los latinoamericanos un ícono: Joaquín Salvador Lavado, mejor conocido como Quino; el creador de la pequeña gran Mafalda. ¿Qué tiene esto que ver con carros? Resulta que Quino dibujó también un carro para la familia del cómic, un Citroën 2CV propiedad de Joaquín, el padre de Mafalda. La presencia de ese deux chevaux no era un detalle menor ni algo fortuito, sino un símbolo importante en ese retrato brillante que Quino dibujó de la naciente clase media latinoamericana. Echémosle un vistazo a este 2CV y verá por qué este caricaturista argentino merece ser uno de nuestros personajes Fuel.

«¡Eeeeh, qué flamante, el auto!»

Dos cilindros opuestos y enfriados por aire, entre 9 y 29 caballos de potencia dependiendo del modelo y cuatro entonces novedosísimas llantas radiales Michelin. Así era el Citroën 2CV, un carro de diseño espartano que masificó el automóvil en Europa a mediados del siglo pasado junto al Volkswagen Escarabajo, el Renault 4 y el Fiat 500. Algunos años después, estos vehículos llegaron a Latinoamérica y se convirtieron en el sueño de una optimista clase media trabajadora. El 2CV, puntualmente, empezó a fabricarse en Argentina en 1959 y su producción alcanzó las 223.442 unidades antes de ser descontinuado en 1979. En 1969 una de esas unidades, gracias a la imaginación de Quino, resultó en la familia sin apellido de Mafalda.

Mafalda 2CV carro Quino
Mafalda 2CV carro Quino

Quino ilustró la llegada del 2CV a la familia de Mafalda con la misma emoción que todos sentimos al comprar carro nuevo. Y no era para menos: así como el Renault 4 se convirtió en un símbolo de movilidad social en Colombia, así veía Joaquín a su nuevo y flamante 2CV. Y así como Quino representaba magistralmente  las tensiones políticas y sociales de la época, así ilustró la experiencia de tener uno su primer carro. El orgullo de la compra, la satisfacción de manejar, la preocupación obsesiva con el mantenimiento y ese terrible primer choque. ¡Hasta Mafalda sentía celos de lo mucho que quería su papá al Citroën! Es imposible uno ver estas tiras de Mafalda y no recordar sus propias experiencias.

Mafalda 2CV carro Quino
Mafalda 2CV carro Quino

«Lo importante sigue siendo la persona»

Fue en ese 2CV que el papá de Mafalda iba a trabajar, llevaba a su hija al colegio y después se iba de paseo a la playa con la familia. Pero como todos sabemos, después de los gozosos vienen los dolorosos y Joaquín empezó a sufrir para pagar las cuotas mensuales de su querido automotor. Lejos de ser un chiste inocente, era otro brillante diagnostico social de Quino: la movilidad social representada en el carro particular tenía su costo. Parafraseando la tesis de Claudia Valero sobre el Renault 4 en Colombia, el papá de Mafalda casi pasó de “le está yendo tan bien que compró carrito” a “le está yendo tan mal que le tocó salir del carro”.

Mafalda 2CV carro Quino
Mafalda 2CV carro Quino

Sin embargo, la historia tiene un final feliz. Por decisión propia, Quino dejó de publicar periódicamente a Mafalda en 1973 y hasta los últimos días apareció por ahí el 2CV de Joaquín. Y entre las docenas de viñetas en las que apareció el Citroën, yo quisiera rescatar la siguiente porque, para mí, representa algo que Quino entendía y la industria automotriz pareciera estar olvidando. Realmente no importa la tecnología, el lujo o la potencia: para quienes amamos los motores, al final, lo importante sigue siendo la persona.

Mafalda 2CV carro Quino

Joaquín Salvador “Quino” Lavado Tejón
17 de julio, 1932 – 30 de septiembre, 2020

Mafalda 2CV carro Quino

1 Comentario

  1. Me encanta el artículo. Con la tristeza por la pérdida de Quino, este puede ser uno de los aportes más fuera de lo común que he leído. 🙂

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