Esta es la clase de cosas que pasan cuando la gente confunde el mundo real con el de Need for Speed. Un Dodge Challenger modificado por el taller Quintin Brothers y destinado a estar expuesto en el SEMA Show fue robado y estuvo involucrado en una persecución policial, no sin que antes el ladrón se llevara por delante a una patrulla. La historia que parece sacada de una película se pone todavía más extraña, así que agárrese fuerte mientras le contamos todos los detalles de esta trama que solo pudo haber pasado en Las Vegas.

Catorce patrullas, burnouts y…un asiento de bebé

La peor pesadilla de Cole Quintin se hizo realidad en pleno Halloween. Llegó a Las Vegas después de varias horas manejando desde Vermont, cargando el precioso Dodge Challenger en un tráiler halado por una Ford F250. Parqueó el remolque en un estacionamiento secundario del casino Main Street Station pues el principal estaba a reventar y, en cosa de instantes, el remolque entero desapareció. Quintin avisó a la policía, publicó sobre el robo en redes sociales y la búsqueda empezó de inmediato. Muchas personas incluso reportaron ver el muscle car quemando llanta en plena calle. Gracias a estos reportes, un patrullero avistó el vehículo y otras tres patrullas lo persiguieron en el parqueadero del casino Rio.

Mientras subían por los pisos del parqueadero, una patrulla le bloqueó el paso al Challenger y el criminal respondió estrellando el vehículo de policía para emprender la huida. El ladrón logró llegar a la autopista, donde otras diez patrullas se sumaron a la persecución, pero pudo escaparse gracias a la potencia del Dodge. Sabiendo que tenía a la policía en sus talones, abandonó el vehículo en el parqueadero del centro comercial Boulevard Mall y desapareció abordando un bus de servicio público. Para alegría de Quintin y sus patrocinadores, la policía encontró el vehículo al día siguiente; en su interior faltaba el radio, había empaques de comida por todo lado y, extrañamente, un asiento de bebé en el asiento trasero.

1.000 horas, 1.000HP

Todo el episodio duró once horas y tuvo un final relativamente feliz. Afortunadamente, porque el carro en cuestión no es un simple Dodge Challenger: es el fruto de 1.000 horas de trabajo y una inversión de más de US$250.000. La policía entendió la situación tan peculiar por la que atravesaba Quintin y aceleró los tramites para poderle devolver el carro lo más rápido posible pues, en sus palabras, estaban muy tristes de que el delincuente hubiera dañado un vehículo tan hermoso. El carro tenía un lugar reservado en el stand que el fabricante de supercargadores ProCharger tiene para el SEMA Show que empieza hoy.

¿Qué decidieron entonces hacer Quintin y la gente de ProCharger? Mostrarlo así tal cual en su stand, con el daño resultado de haber chocado de frente contra una patrulla, el asiento de bebé atrás y rodeado de cinta amarilla, de esa que usan para las escenas de crimen. Por su parte, el delincuente sigue suelto, quedó grabado por las cámaras del parqueadero y la policía sigue tras su paradero. Suena a que se divirtió bastante durante esas once horas, pero ahora enfrenta cuatro cargos penales y medio mundo ha visto su rostro. Así que recuerden, una vez más, ¡el crimen no paga!

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