Mercedes-Benz EQC 4x42

Hace algunos años Mercedes-Benz presentó la G 550 4×42, uno de los todoterrenos de producción más extremos en la historia del fabricante alemán. Quizá la recuerde mejor porque se vendía en un amarillo brillante que parecía gritar «¡Mírenme mientras subo esta montaña!«. El caso es que el mismo equipo que creó esa bestia puso ahora sus manos sobre una SUV eléctrica, la Mercedes-Benz EQC 400 y le añadió su toque 4×42 («al cuadrado»). La intención de este proyecto es demostrar que es posible subir montañas con menos ruido y menos humo, pero con la misma capacidad off-road.

Eléctricamente capaz

Para añadirle picante a esta camioneta eléctrica, Mercedes-Benz elevó a la EQC 4×42 dándole una distancia al suelo dos veces superior a la de una EQC normal. En total cuenta con un despeje al piso de 293 mm: para poner esta cifra en contexto, la Clase G es 58 mm más baja. Esta altura se logra gracias a cambios en el sistema de suspensión y a unos neumáticos más grandes. Empezando por las llantas de 285 mm de ancho, 142 mm de alto y montadas sobre rines de 20 pulgadas. Y eso no es lo más extremo…

Unas llantas tan grandes necesitan mucho espacio para funcionar, por eso se instaló una suspensión levantada con ejes pórtico. Lo interesante de este sistema es que permite a los ejes no estar en el centro de la rueda, sino más arriba. Esto significa que los ángulos de ataque y salida son más altos: 31,8 y 33 grados respectivamente. El ángulo ventral incrementa hasta los 24,2 grados y la profundidad de vadeo ahora es de 40 cm. Los componentes nuevos de la suspensión no modifican la estructura de la EQC y están unidos a los mismos puntos de montaje.

Un sonido que ilumina

Pero el trabajo no sólo se concentró en la suspensión. Mercedes-Benz diseñó un nuevo tipo de faros para que la EQC 4×42 suene mejor. Así como lo leyó: Mercedes- Benz creó un tipo de faro que emite sonido para cumplir con las normas de seguridad. Este sistema, llamado AVAS (Sistema Acústico de Alerta Vehicular, por sus siglas en inglés) emite un sonido que avisa la proximidad de la camioneta. Al carecer de un motor tradicional, no hay sonido que alerte a los demás sobre su presencia además de la bocina. Mercedes llama a estos faros «lampspeaker» y la razón para hacer luces que emiten sonido es el uso creativo del espacio en el interior.

Más de uno ya estará antojado con esta propuesta de Mercedes-Benz: la pinta off-road le sienta bien y sería un excelente complemento para el próximo EQS. Pero en Stuttgart no han confirmado si el EQC 4×42 llegará a producción, pues aún lo catalogan como un one-off. Sin embargo, queda abierta la puerta para que algún entusiasta lo haga de manera independiente. Puede que lo motiven los 416 km de autonomía estimada o los 408 HP de su motor eléctrico. Pero cabe preguntarse: si Mercedes-Benz ya fabricó una bestia como la G 550 4×42, ¿por qué no se arriesgarían con este?

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