Jeep-Land-Rover-V8
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Alguien un día despertó y tuvo la idea de tener un Land Rover Defender pero de la forma más complicada posible. Esa es la única explicación de la existencia de este proyecto que, como podrá imaginarlo, proviene de la tierra de la libertad: Estados Unidos. Por fuera lucirá como un Land Rover, pero lo que usted ve aquí es un Jeep Wrangler modificado de forma extensa, cuyo cambio más “normal” es la inclusión del V8 de un Chevrolet Corvette.

Lo extraño es que el Defender no es un vehículo particularmente exótico o escaso. Land Rover fabricó millones de ellos a lo largo de tres décadas. Cualquier Defender entre 1983 a 1999 es elegible para ser importado sin restricciones a Estados Unidos y ya estando allí encontrar un V8 de General Motors es tan sencillo como comprar cerveza en un Walmart. Todo lo opuesto a este proyecto que es innecesariamente complicado, cual equipo de estrategas en la Scuderia Ferrari.

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La razón más lógica a la hora de usar un chasis de Jeep debe ser lo fácil que es conseguirlo en EE.UU. Aun así, importar un Defender sigue siendo más práctico.

Una quimera con raíces inglesas

No es que exista una escasez de Defenders (con o sin el V8 de un Corvette) en Estados Unidos. Hay veces que alguien se convence de crear un proyecto único solo porque nadie más lo ha hecho, sin importar lo práctico que sea. Este es el perfecto ejemplo de ello: una idea que es única solo por el hecho de ser distinta a los demás, sin importar lo difícil de su ejecución.

Legend Motor Co. es el típico preparador que quiere ofrecer “restomods” con algún elemento único. Algunos deciden usar piezas de Tesla, otros restaurar hasta la más pequeña tuerca y en el caso de Legend, decidieron concebir todo un coctel automotriz porque sí. Como diría el buen Doctor Ian Malcolm, estaban tan preocupados por pensar que si podían conseguirlo, que no se detuvieron a pensar si debían.

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¿Luce fantástico? Sí, pero eso es cortesía del aspecto estándar del Defender, no lo peculiar de esta transformación.

Restomod del Defender, pero con más pasos

El proyecto dio inicio con el chasis de un Jeep Wrangler JK de anterior generación, sobre el cual montaron un V8 de 6.2 litros naturalmente aspirado con un eje Dana 60 atrás. Acto seguido mejoraron los frenos (firmados por Wilwood), el tanque de gasolina y la suspensión que posee esos amortiguadores mágicos Fox. Finalmente, los ejes fueron ensanchados para acomodar gigantescas llantas todoterreno. Hasta ahí nada fuera de lo común.

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La ejecución del interior se ve de alta calidad, con una mezcla entre elementos análogos y comodidades modernas.

La parte bizarra es la carrocería de un Defender 110 montada sobre este chasis, que si bien resulta más atractiva que cualquier Jeep Wrangler, sigue sin tener sentido. Partes de la carrocería son de aluminio reforzado con kevlar y en la cabina toda superficie no metálica es recubierta con cuero de alta calidad. También hay un sistema de audio con subwoofer, explicando por qué esta conversión hecha a la medida cuesta un cuarto de millón de dólares.

Así es, $250.000 USD. Por ese mismo valor se puede importar un Defender y cambiar su motor Rover por el fiable LS de General Motors con dinero de sobra. Como mínimo se divertirá más cambiando el motor usted mismo y de paso afinará sus conocimientos mecánicos. Le doy un 10 por la calidad de esta conversión, un 5 por ser innecesariamente complicada solo por llamar la atención y un cero por su precio astronómico. 

Andrés Suárez
Cine🎬/Fotografía📸/Autos🚗. A veces hablo locuras sobre carros en Fuel Car Magazine.

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