Considerando lo entretenido que resultó nuestro Ranking Fuel con los cinco peores nombres de carros a lo largo de la historia, era apenas lógico hacer la lista contraria. Y es que preguntarse por los mejores y los peores nombres de carros es algo es bien interesante. Es la variación automotriz del clásico dilema shakespeariano: ¿Si la rosa tuviese otro nombre, aun tendría el mismo perfume? Si el Mitsubishi Montero en Colombia se hubiese llamado Pajero, ¿inspiraría confianza en vez de risa?

Y si el Lamborghini Diablo se hubiese llamado Lamborghini Laputa Turbo, ¿habría sido la fantasía de todo adolescente en los 90s? Reflexiones filosóficas aparte, con usted los cinco mejores nombres de carros a lo largo de la historia según Fuel Car Magazine. Sobra decir que es un tema enteramente subjetivo, así que si tiene alguna otra sugerencia, ¡háganoslo saber en los comentarios!

#5 – AMC Matador

Curiosamente, la American Motor Company logró ocupar un lugar en ambas nuestras listas. En la de peores nombres con el Gremlin, una desafortunada referencia a una criatura fantástica que destruye aviones por diversión, en esta con el Matador. Este vehículo producido entre 1971 y 1978 remplazó al AMC Rebel (otro gran nombre) y se ofreció en carrocerías coupé, sedán y camioneta. El Matador coupé, como el de la foto, también corrió en la NASCAR y apareció en una película de James Bond. Y, como si el nombre no fuera ya suficientemente matador, la versión de policía fue bautizada Matador Enforcer. Nada más dígalo en voz alta: “Cariño, ¿vamos a cine en el Matador?

#4 – Toyota Supra

Lo que empezó como una variante del Toyota Celica se convirtió, con los años, no solo en un modelo aparte sino en toda una leyenda. Con un nombre como Supra no era para menos pues, en latín, supra es un adverbio que traduce por encima de, sobre o más allá. Pensado inicialmente como un competidor del Nissan Fairlady Z, la cuarta generación del Supra fue inmortalizada en nuestra consciencia colectiva gracias a Gran Turismo y Rápido y Furioso. Y aunque la quinta generación del Supra se fabrique en Austria, no por eso ha dejado de estar más allá. Y el que no lo crea, que le pregunte a la leyenda de los piques Stephen Papadakis que ya está llevando un Supra MkV a más de 1000 caballos

#3 – Jensen Interceptor

¿Qué resulta de combinar un diseño de Carrozzeria Touring, enormes motores Chrysler V8 y un nombre tan audaz como Interceptor? El vídeo de arriba muestra cómo respondieron esa pregunta los presentadores clásicos del programa Top Gear. El resultado es el carro perfecto para una serie de detectives setentera, con todo y golpes de karate, bigotes, efectos especiales baratos y conejitas Playboy. Jensen Motors ya había usado el mismo nombre para un modelo anterior, pero solo fue con el Interceptor de 1966 que este nombre alcanzó su máximo reconocimiento. Tan querido es el Interceptor, que todavía es posible comprar un Interceptor cero kilómetros propulsado por un motor de Corvette.  

#2 – De Tomaso Pantera

Diseñado por Tom Tjaarda, el mismo diseñador del Lancia Marica, el Pantera era un ícono del exceso en la década de los ochentas. ¿Qué tan ochentero era el Pantera? Vince Neil, el vocalista de Mötley Crüe, tenía uno y lo estrelló manejando borracho. Fabricado entre 1971 y 1992, el Pantera recibió muchos cambios a lo largo de su historia, pero siempre hubo dos constantes: poderosos motores Ford V8 y ese nombre agresivo, femenino y seductor. De Tomaso desapareció por un buen rato, pero el año pasado volvieron a lo grande con el espectacular P72. Y aunque el nuevo De Tomaso tenga más del doble de la potencia del Pantera, su nombre está lejos de ser tan evocativo como el de su predecesor…

#1 – Lamborghini Diablo

Ante sus ojos, el príncipe de las tinieblas con un corazón italiano de doce cilindros en V. Bautizado con un nombre tan provocador como seductor, el Lamborghini Diablo es todo un ícono del automovilismo y es el ganador indiscutible de nuestra lista. El nombre fue tomado de un famoso toro del siglo 19, siguiendo la tradición del fabricante italiano, y que no debía ser nada dócil para ganarse ese nombre. El paralelo bíblico es igualmente valido pues el Diablo es pura tentación: una silueta hermosa y un motor capaz de sobrepasar los 300 km/h en una época en que el internet todavía ocupaba la línea telefónica. Es la perfecta relación entre el objeto y su nombre, el mejor entre los mejores nombres de carros. Y ni hablar de la escena en que Elizabeth Hurley maneja uno en Al diablo con el diablo…

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