No hay tal cosa como un Aston Martin corriente, todos son un producto especial hecho cuidadosamente por los expertos trabajadores de Gaydon. Eso sí: siendo todos los Aston especiales, hay algunos más especiales que otros. Convertir algo especial en algo increíble es una tarea para la división Q de Aston Martin, su departamento interno de personalización y proyectos a medida. Y he aquí su ultima creación: el Aston Martin V12 Speedster, un sensual deportivo biplaza sin techo, sin panorámico, pero con un enorme motor V12. Ya sabe, porque Porsche no son los únicos que saben hacer un buen Speedster…

La herencia de Newport Pagnell

Los modelos más especiales de Aston Martin casi siempre son un recordatorio de sus más de cien años de historia y, particularmente, su herencia deportiva. Un ejemplo de esto es el DBS GT Zagato. Antes de tener su sede en Gaydon, el fabricante británico operaba en Newport Pagnell; antes de ser un fabricante de gran turismos de lujo, Aston Martin era un nombre famoso en el mundo de las carreras. Toda esta herencia está plasmada en las líneas del nuevo V12 Speedster. Sus líneas recuerdan al DB3S de 1953 y al DBR1 que ganó Le Mans en 1959, combinadas con el lenguaje de diseño actual de la marca.

Debajo de su hermoso aspecto, el Aston Martin V12 Speedster se apoya sobre un chasís construido con elementos del Vantage y del DBS Superleggera. Esto incluye una suspensión de doble horquilla adelante y una configuración multibrazo atrás con amortiguación electrónica adaptativa. La carrocería está hecha casi enteramente en fibra de carbono e integra elementos estilísticos como el capó alargado, la línea de la cintura tan bajita, dos jorobas atrás y un frontal enorme y agresivo. Un detalle que llama la atención en el frente son las branquias en el capó que, según Miles Nurnberger, jefe de diseño de AM-Lagonda, fueron necesarias para acomodar el enorme V12.

Tan especial por dentro como por fuera

Haciéndole honor su nombre, el Aston Martin V12 Speedster equipa uno de los motores más icónicos y potentes de la marca: un doce cilindros en V de 5,2 litros, 48 válvulas y equipado con dos turbos. El resultado son 700 caballos de potencia y 553 libras/pie de torque que, junto a su transmisión automática ZF de 8 velocidades, suficiente para propulsar el V12 Speedster de cero a cien en 3,5 segundos. La velocidad máxima está limitada a 300 km/h, seguramente para no desfigurarle la cara al conductor en caso de que no lleve casco.

Por último, el interior refleja el carácter deportivo y extremo del exterior. Eso no quiere decir que falten toques en aluminio y cuero para mantener un ambiente lujoso en la cabina, la cual tomó inspiración también del caza estadounidense Boeing F/A-18 Super Hornet. Tanto el color del exterior como ciertos detalles adentro están inspirados, a petición del cliente, en esa aeronave. Se fabricarán solo 88 unidades del Aston Martin V12 Speedster a un precio de £765,000 libras esterlinas. Costoso, sin duda, pero es difícil ponerle un precio a algo tan hermoso cuando es capaz de acelerar de 0 a 100 en 3,5 segundos sin techo ni panorámico…

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