Sí, leyó bien: el Hennessey Venom F5 será más potente que un Bugatti Centodieci o un Koenigsegg Jesko. Y no estamos hablando de uno o dos o diez caballos de potencia más, sino de más de doscientos equinos de diferencia. ¿Sorprendido? No debería estarlo, considerando que estamos hablando del mismo fabricante responsable de un hypercar capaz de destronar al Bugatti Veyron, el Hennessey Venom GT. La pregunta ahora es, ¿qué motor produce semejante cantidad de potencia?

Un V8 como Dios manda

El Venom F5 es la evolución del Venom GT, ambos son herederos de los Viper Venom Twin Turbo modificados que armaba John Hennessey. Esto quiere decir que el nuevo modelo continuará el legado de motores americanos sobrealimentados que ha hecho mundialmente conocido a este taller texano. Pero un motor de producción no iba a ser suficiente para competir de tú a tú con nombres como Bugatti o Koenigsegg y es por esto que Hennessey Performance diseñó un nuevo motor desde ceros para el Venom F5. La arquitectura básica sigue siendo la de un motor Chevrolet LS, pero el bloque es hecho completamente a la medida a partir de acero forjado.

Así suenan 1817 caballos furiosos en el dinamómetro

Una cilindrada de 6.600 centímetros cúbicos y una relación de compresión de 10:1 son un buen lugar para empezar para producir potencia. Sin embargo, el secreto detrás de la enorme potencia de este V8 son los dos turbocompresores marca Precision que cuelgan de los múltiples de escape: cada uno de 76 milímetros y con la capacidad teórica de producir 1.350HP. Esta marca es más conocida en el mercado de los carros modificados de alto rendimiento que en el de proveedores OEM, pero ahí es donde se nota la trayectoria y las raíces tuner de Hennessey. Controlando el flujo de los turbos hay dos wastegates externas y dos válvulas de alivio firmadas también por Precision.

23 psi de furia

Curiosamente, el motor del Hennessey Venom F5 no necesita de mucho boost para lograr pasar la marca de los 1800HP: apenas 23 psi de presión. El motor del Mercedes-Benz A45 AMG 2019, por poner esa cifra en contexto, trabaja a 30,5 psi. Y la potencia no es lo único asombroso de este motor: el torque llega a la escandalosa cifra de 1,193 libras/pie y la mayoría de la poteca está disponible a partir de las dos mil RPM. De ahí que Hennessey bautizara a esta unidad como Fury porque, en palabras de John, es el motor más furioso que alguna vez haya armado.

Las sorpresas de Fury no se detienen ahí. Un sistema de cárter seco se encarga de la lubricación y permitirá que el motor vaya montado lo más cerca posible al suelo. Finalmente, como si fuera la cereza del pastel, Hennessey fabricó a medida un múltiple de admisión con un watercooler incorporado que enfría el aire antes de que este entre a los cilindros. En resumidas cuentas, Fury es una suma de piezas hechas a medida y repuestos de alto desempeño que representa a la perfección las capacidades de Hennessey Performance. Ahora solo falta ver toda esa furia desatada sobre el asfalto…

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