Antes que nada, una aclaración. Sabemos que Cupra es una extensión de Seat y que tienen un par de modelos eléctricos, como el Born o Tavascan, pero aquella marca está forjando su propio camino. Seat por otro lado, si bien no es ajeno a tener un eléctrico, tomó la decisión de esperar a lanzar uno nuevo hasta que este segmento deje más ganancias y reduzca sus costos operacionales.
Dicho de otra forma, el jefe de Seat Wayne Griffiths no comparte la postura pro eléctricos de Volkswagen, que se extiende a sus divisiones Audi o Škoda. En ese sentido, Seat se parece más a Porsche, atravesando un momento positivo y dándose el lujo de “analizar la situación y tomar la mejor decisión”.
Sin prisas en la era eléctrica

Esa es justamente la dirección que quiere tomar Seat, la de mantener su portafolio, consolidar sus modelos híbridos y analizar la situación del mercado de aquí a 2030. Eso no quiere decir que voltearán su espalda por completo a la era eléctrica, sólo que esperarán al momento correcto. Con el buen momento de los híbridos y segundo aire que reciben los motores a combustión, podría ser la decisión acertada.
De hecho, sería fácil para Seat tomar al ID.3 o el ID.4 y lanzar algún eléctrico; ese era el plan con el Born, hasta que pasó a Cupra. Sería más barato, pero esos Volkswagen no están acaparando los puestos de más vendidos, razón por la cual los alemanes seguirán el único segmento eléctrico que parece cobrar fuerza: autos asequibles entre los 20 y 30.000 euros.
Híbridos antes que eléctricos

Ese detalle es importante, porque el Volkswagen ID.Every1 (o como lo llame VW) podría ser el segundo eléctrico de Seat. Es algo que considerará la marca y que les permitiría entrar a ese segmento, siempre y cuando la marca decida que es rentable y el momento sea el adecuado.
Si eso ocurre, ese Seat sucesor del Mii eléctrico llegaría entre 2027 y 2030. De lo contrario, una flota de Seat eléctricos no ocurrirá hasta la próxima década. Para todo lo demás, los híbridos ligeros y enchufables serían el futuro. Los Ateca y León ya ofrecen estas alternativas y un Ibiza/Arona de siguiente generación podrían irse por el camino de los híbridos ligeros.
De nuevo, parece una decisión acertada y que va por una ruta más segura. Además, con la llegada de motores más compactos y baterías de estado sólido, Seat podría apostar por esas tecnologías en vez de acelerar el desarrollo de eléctricos que queden obsoletos ante tales desarrollos.
