Dodge-Challenger-Convertible
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El Challenger está en sus últimos días y en vez de llorar, Stellantis quiere celebrar que Dodge fue el niño rebelde al que se le perdonaba todo. Esto lo están haciendo en medio del Dodge Speed Week, una celebración a la locura de Dodge. Por eso, están preparando un Dodge Challenger Convertible, pero no de la manera que piensan. Este modelo ya está muy entrado en años como para hacer una versión convertible de fábrica, así que le encomendaron esa tarea al taller Drop Top Customs.

La magia en este caso es que no tendrá que comprar un Challenger nuevo y arruinarle la garantía al cortarle el techo. En cambio, puede ir a un concesionario, pedir su muscle car descapotable y esperar. Dodge se encarga de llevar un nuevo y flamante Challenger para que lo hagan convertible, conservando la garantía de fábrica. Lo mejor del caso es que se puede hacer con cualquier versión de este deportivo, desde el R/T hasta el mismísimo Hellcat. Si nos acepta un consejo, el motor de 717 HP es demasiado para manejarlo sin techo, tanta potencia se resiente en una estructura debilitada.

Dodge Challenger Convertible
Sienta el viento en su pelo, mientras el motor V8 Hellcat lo lleva con prontitud a su destino.

Un trámite casual

Si el precio no es problema y quiere un Dodge Challenger Convertible, el proceso es simple. Solo basta con acercarse a un concesionario y encargar el Challenger que quiera como descapotable. A partir de ese momento, la misma fábrica de Stellantis en Brampton, Canadá, envía un ejemplar al taller de Drop Top Customs. Ellos mismos se encargan de tomar el Challenger, cortar el techo, reforzar el chasis e instalar un techo de lona eléctrico.

Este techo está especialmente diseñado para encajar como si viniera de fábrica. Al replegarse, no ocupa tanto espacio en el baúl, dejando una buena cantidad de espacio libre. Este techo es acolchonado y hermético, con una ventana trasera de cristal. Drop Top Customs promete que el aislamiento acústico y térmico se mantiene intacto y les creemos solo con mirarlo. Si quiere revivir los mejores años del Challenger de los setenta, este techo le costará 26.000 dólares, sin contar el precio del auto. Cuando lo terminen de modificar, aún será un muscle car para estrenar. 

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