Uno pensaría que ya hay un consenso sobre si se justifica o no tanquear con gasolina extra en Bogotá. Pero no. Todo el mundo y su vecino tiene una opinión diferente en el debate entre extra o corriente y, como siempre, algunas son sensatas y otras son abiertamente ridículas. Hay muchos mitos al respecto como, por ejemplo, creer que la gasolina extra es un gasto completamente innecesario o que todos los carros se benefician por igual de un combustible más costoso. Como siempre, dar una respuesta definitiva es algo complejo, así que empecemos a escarbar para entender el asunto y poder tomar la mejor decisión para nuestros bolsillos y nuestros motores.

Este es el primero en una serie de tres artículos que saldrán cada semana en nuestra sección Fuel Facts sobre si usar gasolina extra o corriente. El propósito es ofrecer una lectura liviana, apta para todo público, pero suficientemente profunda e informativa para que el lector pueda entender el tema y sacar sus propias conclusiones.

¿Cuál es la diferencia entre gasolina extra y la corriente?

El precio y el octanaje.

Ok, eso lo sabe cualquiera, pero ¿qué es el octanaje?

En términos simples, es una medida de cuánto puede resistir un combustible antes de detonar. En Colombia, la gasolina corriente tiene un octanaje de 81 (en la escala AKI) y la gasolina extra un octanaje de 91 en esa misma escala a partir de Noviembre (antes era de 87) Esto significa que la gasolina extra es más difícil de detonar. De entrada, esto suena extraño pues la intuición nos diría que un combustible es más potente entre más fácil explota, pero en realidad sucede todo lo contrario. Para entender por qué, repasemos los principios básicos de un motor de combustión interna con la ayuda de esta animación:

Un motor convencional de combustión interna funciona en cuatro pasos. Primero la mezcla de aire/gasolina entra al motor; luego el pistón comprime esta mezcla; después esta mezcla se enciende y detona y, finalmente, los gases que resultan de esa explosión salen del motor. Hasta aquí, normal. La importancia del octanaje se hace evidente en el segundo y tercer paso: entre más se pueda comprimir la mezcla, más fuerte va a ser la explosión y más rendirá el motor. Sin embargo, entre más se comprime la mezcla, más es probable que suceda algo llamado predetonación; el famoso cascabeleo. Ahí es cuando necesitamos un combustible de mayor octanaje.

¿Qué hace el mayor octanaje?

La predetonación, como su nombre indica, es una explosión en el motor que sucede antes del momento adecuado; antes de que la bujía encienda la mezcla. Ese es el momento en que la combustión es más completa y eficiente. Cuando la explosión sucede antes, el motor pierde mucha eficiencia y, peor aún, puede sufrir graves daños. Un combustible de mayor octanaje es más resistente a la detonación y permite que el motor pueda trabajar a su máxima eficiencia y sin el riesgo de fundir un pistón. Pero aquí ya entran a jugar las características y los parámetros de funcionamientos de los diferentes motores. Los motores más viejos, por ejemplo, estaban diseñados para trabajar a baja compresión pues la gasolina de la época no daba para más.

La predetonación en los motores hace poco felices a los pistones

Otros motores, más modernos, no solo trabajan a mayor compresión sino que ellos mismos ajustan sus parámetros de funcionamiento (¿Cuánta gasolina inyectar? ¿Cuándo encender la bujía?) de acuerdo a la gasolina usada. Para esto se valen de sensores que están alertas a la predetonación y miden la calidad de la combustión, los cuales envían esta información a la computadora de inyección y esta, a su vez, hace los ajustes necesarios. La próxima semana hablaremos de esto con un poco más de detalle, pero, por ahora, ¡celebremos que Ecopetrol POR FIN nos vende una Extra decente!

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