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Déjeme comenzar con la siguiente declaración: no hay nada peor que una interfaz táctil que no responda de forma acorde. Intente manipular un teléfono viejo de esos primeros Android y verá a lo que me refiero. Por alguna razón ciertos fabricantes insisten en usar estos controles, usualmente ante la frustración de los clientes. Tanto así, que Aston Martin tiene una división exclusiva cuya única misión es determinar qué botones físicos deben permanecer en sus vehículos.

Así es, un grupo de empleados de Aston Martin los cuales trabajan para evitarle dolores de cabeza. Imagine que le paguen por sentarse en la cabina de un auto y determinar qué controles son molestos y cómo remediarlo. Ese sí es un trabajo soñado, así muy pocos aquí tengamos la capacidad de adquirir un Aston Martin moderno. Al menos sirve de ejemplo para otras marcas.

“El factor frustración”

La sección de controles en el Vantage y DB12, con botones de verdad en lugares intuitivos y fáciles de memorizar sin mirar.

Hay una cosa que Aston Martin deja claro: no van a abandonar los botones físicos, pero no temen en agregar una que otra superficie táctil, como la pantalla. El problema está cuando los fabricantes deciden integrar demasiadas funciones básicas en esas pantallas, desde ajustes de los asientos, espejos o configuraciones de seguridad; hasta controles más esenciales como las luces o los limpiaparabrisas. Sí, en serio.

Ahí es donde entra lo que Aston Martin llama piss-off factor. En esencia, es el indicativo que señala lo frustrante y molesto que es usar una función básica del vehículo escondida en una pantalla o tras controles táctiles. Si resulta demasiado molesta de operar, difícil de encontrar o simplemente no tiene sentido, esta división de Aston Martin toma la decisión de preservar esas funciones tras un botón tradicional. Sin mencionar que los controles esenciales ubicados en el lugar de siempre son más seguros.

Los frutos de ese trabajo son evidentes: los nuevos DB12 y Vantage poseen una pantalla de 10,25” que no resulta intrusiva. Bajo esta vive una hilera de botones, perillas y ruedas para administrar las funciones esenciales, desde la temperatura del aire, la calefacción de los asientos, encender el desempañador, activar las cámaras y sensores, subir o bajar el volumen de la música entre otros. Ya sabe, todo eso que no necesita de un mando táctil.

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Aunque el exceso de pantallas y controles táctiles es de marcas premium, uno que otro fabricante de autos en masa cae en esta eliminación de botones.

Controles físicos > superficies hápticas

Parece un despropósito tener una división centrada en determinar qué controles deben ser físicos o no. Pero es un problema real que presenta la tecnología, que a veces no se cuestiona si debería abusar de las superficies hápticas sólo porque tenemos los avances para tener pantallas gigantescas.

De hecho, esta división de Aston Martin inició con un pequeño grupo de empleados, quienes decidieron comparar los mandos de otros vehículos, determinando qué interfaces y controles eran frustrantes de usar para no cometer esos errores.

Si Aston Martin, una marca exclusiva que no tendría problema en hacer que sus distinguidos clientes usaran superficies táctiles para cambiar el volumen del radio, prefiere adherirse a lo que funciona por temas de ergonomía y seguridad, ¿por qué las otras marcas no pueden hacerlo?

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Hay una razón lógica por la cual los autos de carrera no tienen botones táctiles y debería aplicar en el mundo real.
Andrés Suárez
Cine🎬/Fotografía📸/Autos🚗. A veces hablo locuras sobre carros en Fuel Car Magazine.

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