En Japón a veces hacen cosas que el resto del mundo no podemos entender. A veces eso resulta en geniales comerciales de McDonalds con carros de drift, a veces resulta en cosas como esta. Se trata de un Toyota RAV4 modificado por un taller en Japón con un bodykit que imita el look de un Lamborghini Urus. No se preocupe, yo tampoco entiendo por qué alguien haría eso, pero otra vez: es Japón. Y mirémoslo por el lado amable: cuesta casi US$180.000 dólares menos que un Urus de verdad.

Controversial como el Wasabi

El bodykit en cuestión es creación de Caesar, un concesionario y taller de modificaciones en la ciudad de Kudamatsu. Caesar es conocido en Japón por modificar la coqueta pick-up Suzuki Samurai Cargo, pero también por su controversial línea de bodykits Albermo. Son como el Wasabi: uno puede amarlos u odiarlos, pero no hay punto medio. Precisamente a esa línea pertenece este Toyota y su bodykit hecho en Japón para parecer un Lamborghini Urus: Caesar lo llama el Albermo XR51. Y, si le gusta, puede adquirir el kit por el módico precio de ¥232.000 Yenes. El equivalente a US$2.252 dólares.

Por ese precio, Caesar ofrece el bómper delantero sin pintar, incluida una cubierta para el sistema Toyota Safety Sense, luces LED diurnas, un alerón trasero con su respectivo reflector y faldones laterales de 4 piezas. Y aunque el enorme frontal pueda engañar a algunos, definitivamente no se puede decir lo mismo del resto del vehículo. Los rines y el resto de la carrocería siempre delatarán al Albermo XR51 como lo que es: un RAV4 con un bodykit. Curiosamente, Caesar ya ha hecho algo similar antes: también ofrecen modificaciones para imitar al Ferrari GTC4Lusso usando un Toyota Prius, lo llaman el Albermo SP42.

Juzgue por usted mismo si es bonito o feo, pero lo cierto es que el Albermo XR51 es, cuanto menos, curioso. Y es que hay que ponerse en contexto: los japoneses aman modificar sus carros y adoran expresar su individualidad. Independientemente de que nos guste o no, modificaciones así son más populares de lo que uno cree en una tierra que ni Jeremy Clarkson pudo entender.

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