Peugeot le pone empeño a la segunda generación de su pequeño SUV 2008, que ahora se toma en serio el papel de mini camioneta y se aleja de ese planteamiento de automóvil alto al inyectarle más presencia, tamaño, aún más diseño y una mecánica referente en su nicho. 

La difícil situación del año 2020 había retrasado el calendario de la presentación de lo que será el auto más importante para Peugeot en Colombia: el 2008. Se trata de la renovación total de su SUV o crossover (como lo quieran llamar) en el segmento B, que es el más poblado, competido y el de mayor crecimiento en el país y en el mundo. 

Tal es la importancia del Peugeot 2008 que hace su llegada antes que el 208, sobre el que se basa y comparte la arquitectura CMP. 

La familia del 208, que trasciende a íconos como el 205 o carros tan rompedores en su momento como el 206, deriva en este 2008 que es lo que más se busca ahora: tener una camioneta a como dé lugar, aunque con todas las modernizaciones del caso que también aplican a Colombia, con las tres versiones equipando el motor 1.2 turbocargado, la posibilidad de una caja automática de ocho cambios en la versión GT-Line que hemos probado (las otras son de seis) y, en mercados internacionales, hasta una versión completamente eléctrica prevista desde el inicio del desarrollo. 

El crecimiento es radical con casi 15 centímetros de largo extra, tres de ancho y casi siete en la distancia entre ejes, mientras que a lo alto por el contrario pierde cuatro centímetros. También la pisada es mayor, con las vías en ambos ejes marcando siete centímetros más. Y todo esto sin ganar peso. Lo anterior define la nueva identidad del 2008, veamos por qué. 

Peugeot 2008

No se parece a nada

Subirse al Peugeot 2008 es de lejos uno de los ganchos y atractivos para cerrar una venta, pues es casi sobrecogedora la presencia de detalles inusuales y propuestas innovadoras que, a ratos, resultan incluso complicadas, pero que contribuyen a un ambiente interior casi espectacular entre muchas alternativas que se van hacia lo simple. 

Esta cabina tan distinta, la evolución del concepto llamado “i-Cockpit”, requiere un tiempo de costumbre. Empecemos con los instrumentos tridimensionales con indicadores como la velocidad o el tacómetro en un plano más cercano, como si fuera un holograma con otros datos que se ven más al fondo. También hay distintas visualizaciones al ser un tablero del todo digital, al estilo de los 3008 o 5008, así que es posible priorizar ciertas informaciones si bien la lecturabilidad no siempre es la más clara, pues entre tanto recurso visual no se entiende todo a la primera. 

De los 3008 y 5008 también se heredan los “temas” para cambiar los colores y decoración de los gráficos. El verde es algo fuerte de noche, hay un azul oscuro y, como referencia a otros Peugeot de antes, está el rojo o el azul claro y tenue de años recientes, el más amable con ojos sensibles y el que elegimos en nuestro trayecto nocturno.

Aprendiendo a entender

Las confusiones para quienes no conviven tanto con los vehículos de la marca empiezan con un volumen ajustable con unos botones en el timón que no se identifican como tal al comienzo, pues uno piensa que se gradúa con las ruedas que en realidad son para cambiar lo que muestra el panel de información frente a los ojos del conductor. 

Peugeot 2008

Además, los ajustes de la pantalla de en medio son menús a los que se accede a través de una superficie táctil paralela a una hilera de botones y no es tan obvio entenderla al principio. Un poco más abajo, ya casi en la consola, el cajón con cargador inalámbrico con una tapa que deja oculto al celular nos pareció una excelente idea. 

Entre esa ergonomía tan francesa, lo único que realmente cambiaríamos de lugar son los modos de manejo puestos atrás del freno de mano eléctrico, que no nos resultaron tan visibles durante la conducción. 

Por espacio sigue siendo amplia atrás, de altura bien para ocupantes de unos 1.75 metros y una ganancia no tan obvia pero valiosa al poderse meter los pies bajo asientos delanteros. A lo ancho también es más habitable y el baúl ganó casi 100 litros al estar en 434 con dos filas en uso, en relación a los 338 de antes. 

Un muy buen nivel

El nivel de terminaciones del Peugeot 2008 está por encima del promedio con paneles acolchados en su mayoría, un simil fibra que es blando en tablero y duro en puertas y la ya infaltable luz ambiental, además de una bien lograda tapicería y contrastes en verde brillante repartidos por distintos lugares en esta GT-Line. No hay apoyo lumbar y el techo panorámico ya no es fijo. Típico de Peugeot, queda algún remate más simple en poste A o en la enorme guantera. 

De PSA se conserva esa posición de manejo aún rara, con pedales muy salidos que exigen aprovechar todo el ajuste de profundidad del timón. Contra el pasado 2008, los asientos ganan firmeza y soporte. Creemos que la visibilidad era mejor antes, sobre todo porque la línea de las ventanillas es más alta en el nuevo modelo. 

Una curiosidad a bordo, que también hemos visto en el pasado en los 308, 3008 y 5008, es que Peugeot resolvió hacer una visión de 360 grados al parquear pero con menos cámaras, pues en vez de ver todo el entorno en tiempo real, las cámaras que hay memorizan la zona que uno recorre. Si en reversa uno se acerca demasiado a un obstáculo, se hace zoom automáticamente para cuidar esa zona en específico. 

Cambio de identidad

Y si por dentro la evolución fue radical, en el manejo Peugeot mantuvo cierta orientación al desempeño pero también dejó claras las prioridades en lo que será un crossover de uso familiar. 

El 1.2 turbo de tres cilindros ya no es una novedad y eso es bueno, porque los últimos cinco años han ido comprobando su confiabilidad y buen funcionamiento mientras conserva un excelente nivel de eficiencia. Ahora Peugeot lo ajustó para dar 155 caballos y 240 Nm en la variante GT-Line, lo que supera en el papel a opciones como la Vitara turbo con su 1.4 de 138 HP. Las versiones Allure y Active, además de ser de seis cambios, quedan en 130 caballos y 230 Nm del mismo 1.2.

La aceleración a medio régimen es amplia y lineal y la caja de ocho velocidades hace que las caídas entre los cambios de arranque sea poca (unas 1,500 rpm), pero aún en octava no desahoga tanto así que no pierde toda la capacidad de recuperar el ritmo.

La caja, lo destacado 

Esta transmisión es lo mejor del 2008 mecánicamente hablando. En modo manual reacciona con suficiente obediencia a las levas fijas y deja sentir mucho el paso de una a otra marcha. En Drive los rebajes no se demoran tanto y el modo Sport endurece un poco la dirección, reacciona mejor al mantener el cambio y retiene más, además de hacer resonar muy artificialmente el motor por medio de los parlantes.

Volviendo a la dirección, es tan buena como antes, ligerita en general pero bien calculada entre curvas, solo que ahora el chasis, así mantenga una sutil dureza en ciudad, deja sentir una suspensión más blanda y de movimientos más amplios, que sin llegar a ser torpe no llega a esa agilidad del anterior 2008 en curvas, al punto de que al exigirlo, el control de estabilidad bloquea muchísimo el acelerador. En ese sentido es más “camioneta” cuando antes era más un carro con cierta altura adicional. 

Los frenos tan sensibles al tacto también son muy de Peugeot, que a más velocidad se justifican porque se sienten holgados en sus capacidades. En una detención de pánico cabecea mucho más que antes, otra vez a consecuencia de que el conjunto de resortes y amortiguadores es más suave. 

Entre las mejores

En desempeño, calidad, diferenciación y practicidad, el nuevo 2008 evoluciona sobre lo bueno que tenía antes y ahora es más consecuente a lo que debe ser un crossover. Se extraña la agilidad del chasis de antes pero a cambio son bienvenidas las renovadas virtudes en espacio, suavidad, comodidad y aceleración, con una de las mejores cajas automáticas en su rango de precios. 

Nos quedamos extrañando algunas asistencias como el detector de objetos en el punto ciego o la alerta por colisión frontal. Si acaso, resaltamos las excelentes luces. Los 2008 Allure y GT Line traen ocho bolsas de aire (frontales, laterales delanteras y traseras y cortinas), pero el Active solo cuatro (frontales y laterales delanteras).  

Peugeot tiene un diamante en bruto con el 2008 y está en sus manos saberlo pulir y aprovechar. Empieza en 84,9 millones de pesos con el 2008 Active (sin los instrumentos tridimensionales), sube a 94,9 en el 2008 Allure y queda en 105,9 millones de pesos en la GT-Line que evaluamos.

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