Reina-Isabel-II-petrolhead
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A sus 96 años, la Reina Isabel II de Inglaterra hoy pasó a mejor vida, cerrando un icónico mandato sobre el Reino Unido que duró 70 años y 214 días. Ahora, sé que usted se pregunta “qué tiene que ver esto con carros, y la respuesta es bastante interesante. Porque la Reina Isabel II no solo era toda una petrolhead fanática del mundo motor, también fue mecánica automotriz en sus años más mozos.

En lo que ahora es el segundo mandato más largo de la historia, no podemos decir que el reinado de Isabel II fue monótono. Sé que la política es aburrida, pero Isabel II deja un legado cargado de historias interesantes, fotografías al volante, anécdotas increíbles y en general cosas que jamás se esperaría de alguien con su edad. Por hoy y a modo de homenaje, concentrémonos en su amor por los automóviles.

La princesa mecánica

Es el año 1939 y la Segunda Guerra Mundial estalla en Europa. En ese entonces Isabel era una princesa y apenas tenía 13 años de edad, y el Imperio Británico movía cielo y tierra para reclutar y movilizar sus tropas. Tal era la necesidad, que las mujeres solteras de 20 a 30 años se les permitió entrar en el ejército; aunque en roles de apoyo como labores de comunicaciones, revisión de municiones y mecánica.

Como muchas personas en ese entonces, la princesa Isabel quiso poner su “granito de arena” durante el conflicto, y en febrero de 1945 logró inscribirse en el ejército. Para entonces, la edad mínima para mujeres había sido reducida y los roles eran mayores. Es aquí donde la futura halló su pasión por los autos, entrenándose como conductora y mecánica del servicio auxiliar del Ejército Británico.

Conocida como Elizabeth Windsor en ese entonces, la futura Reina posa con su uniforme militar frente a uno de los vehículos del ejército.

Si bien la guerra terminó apenas meses después de su reclutamiento, Isabel II alcanzó el rango de comandante junior. No solo eso, allí aprendió a desmontar, ensamblar y reparar motores; así como operar diferentes vehículos tales como camiones militares y ambulancias. El “bichito petrolhead” de la mecánica picó a la Reina Isabel II y usted sabe que cuando se es joven y se tiene esa fiebre, nunca se va.

“Petrolhead” de por vida

Dicen algunas anécdotas que Isabel II gustaba de ensuciarse sus manos y mostrar con orgullo su trabajo a sus amigos. Apenas unos años después de la guerra ascendió al trono como Reina absoluta del Reino Unido, pero esa pasión por los autos nunca la dejó. Quizá no lo sepa, pero la Reina Isabel II poseía una substancial colección de Land Rover Defender, equipados con un adorno especial en forma de labrador. 

Muchas veces la Reina fue vista conduciendo estos Land Rover, operando una caja manual como si nada. Sí, hasta ella sabía que la transmisión manual es la opción correcta al conducir. Existe otra historia de cómo el entonces rey de Arabia Saudita visitó a la Reina y quedó aterrorizado al verla manejar, rogándole que no conduciera tan rápido.

¿A qué voy con eso? Que una monarca de su talla era tan apasionada por los vehículos como usted y yo. Eso y que a pesar de su edad tuvo más pericia que muchos a la hora de afrontar una falla mecánica. La frase “una época se acaba” es bastante trillada en el mundo del periodismo, pero en esta ocasión realmente lo amerita. Adiós Reina Isabel II, espero que se encuentre en un lugar mejor, en el más allá petrolhead conduciendo esos Defender que tanto eran de su agrado.

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