Inicialmente, la propuesta del gobierno británico apuntaba a 2040. A principios de febrero, el primer ministro Boris Johnson afirmó que la prohibición empezaría 5 años antes, en 2035. Ayer, su ministro de transporte Grant Shapps fue todavía más allá y declaró en la BBC que la administración actual de Reino Unido busca prohibir los motores de combustión en 2032 o incluso si es posible. Esto incluiría los carros híbridos. Las declaraciones de Shapps fueron bien recibidas por muchos, pero levantaron ampolla en la industria automotriz a nivel mundial. Cabe preguntarnos, ¿Qué motiva estas normativas y cuales son las preocupaciones de los fabricantes de carros?

Primero el Brexit, ahora esto…

El calentamiento global es un hecho científico tan incuestionable como el mismísimo ciclo de Otto con el que funcionan los automóviles que tanto amamos. Los gobiernos europeos entienden esto muy bien y son conscientes de cuán necesario es impulsar cambios que reduzcan nuestra dependencia a los combustibles fósiles. Dinamarca, por ejemplo, anunció en 2017 que prohibirían las ventas de carros a gasolina o diésel nuevos en 2030; Holanda se plantea un plazo similar, pero busca prohibir todos los carros con motor a combustión y Noruega se plantea lograr esto mismo, pero para el 2025. Islandia, Irlanda, Eslovenia, Suecia, ¡hasta Sri Lanka y Costa Rica!, están trabajando en legislaciones similares.

Porsche, por poner un ejemplo, solo podría vender un vehículo en estas condiciones: el nuevo Taycan.

Así las cosas, el gobierno de Reino Unido quiere prohibir los motores gasolina/diésel para unirse a esta tendencia global. Bueno, eso y desviar la atención sobre las consecuencias económicas negativas del Brexit. El plan, sin embargo, le cayó como un baldado de agua fría a la industria automotriz. Y bien golpeada que ya está esa industria en Reino Unido pues se estima que el Brexit representará billones de libras en aranceles que antes no debían pagarse. Ese estimado proviene de nada menos que la Sociedad de Fabricantes y Comerciantes Automotrices del Reino Unido (SMMT por sus siglas en inglés), quienes consideran que el gobierno está acelerando sus planes de forma poco realista.

Una fecha sin un plan

Según Mike Hawes, director ejecutivo de la SMMT: “Una fecha sin un plan simplemente destruirá el valor hoy día. Tenemos que saber cómo el gobierno planea cumplir con sus ambiciones de manera sostenible, una que proteja la industria y los trabajadores, permita a personas de todos los sectores sociales adaptarse y que no destruya las ventas actuales de vehículos híbridos”. Hawes tiene un punto. Los fabricantes ya han invertido mucho en desarrollar plataformas híbridas, pero los planes del gobierno Johnson mandarían esta inversión a la caneca.

Y es que las cifras hablan por si solas. En 2019, las ventas de vehículos eléctricos crecieron 144% en Reino Unido, pero siguen representando solo el 2% del total. Los híbridos representan un ligeramente superior, pero todavía bajísimo, 8%. Reino Unido, así las cosas, está entre la espada y la pared. Y al igual que el Brexit, las decisiones aceleradas y populistas solo empeorarán las cosas para todos hasta no tener soluciones reales de movilidad sostenible.

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