Ford-Mustang-Mach-E-fúnebre
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Imagine que el último auto en el que usted se montara en toda su vida fuera un Mustang. Suena genial, ¿verdad? Bueno, hay un par de problemas con ello. El primero es que usted estaría muerto, y el segundo es que no sería el Mustang que usted se imagina, con el ensordecedor rugido de un V8. Así es, su carruaje para pasar al más allá sería un silencioso Ford Mustang Mach-E que fue convertido en coche fúnebre.

Parece que la era de los coches fúnebres eléctricos está en todo su esplendor, como ya lo vimos con el Tesla Model 3 y Nissan LEAF fúnebres. Por lo menos le garantizan un tránsito silencioso al otro mundo; nadie quiere arriesgarse a causar un alboroto y provocar un apocalipsis zombie digno de George Romero. 

Un jinete del apocalipsis literal

Los únicos coches fúnebres con más estilo son los que se utilizan en Japón.

Este Ford Mustang Mach-E fúnebre es obra de Coleman Milne. Esta es una compañía inglesa especializada en la creación de coches fúnebres o limusinas. Bastante curiosa esa combinación, unos vehículos son para divertirse y los otros para el viaje al descanso eterno. En cualquier caso, Coleman Milne es reconocido por sus conversiones a Mercedes-Benz Clase E y de forma más reciente, el Tesla Model S.

Quizá vieron al Ford Mustang Mach-E y su silueta de crossover, y pensaron que sería el candidato perfecto para utilizar como coche fúnebre. Después de todo tiene una distancia decente al suelo, un tamaño relativamente grande y un andar muy suave y silencioso. Lo que no es tan agraciado es su forma, ya que Coleman Milne agrega bastante longitud al modelo, en esencia estirando todo lo que se encuentra tras la primera fila de asientos. De hecho, con todo ese espacio en la parte de atrás uno creería que sería el auto perfecto para transportar una moto (terrestre o acuática) e incluso un Smart ForTwo.

El compartimiento trasero posee unos grandes vidrios panorámicos, compuerta trasera eléctrica y hasta un aviso iluminado. Ya sabe, para que las líneas poderosas de este “muscle-crossover” no sean las únicas que llamen la atención. Quizá esa es la idea, elegir un auto tan particular y llamativo antes de pasar al otro mundo. ¿Y qué mejor que un auto que luce el logo del caballo galopante en su frente?

Ahora puede decir que su coche fúnebre también es un muscle car. ¿Para cuando la versión Challenger Hellcat?

Ni EE.UU. se atreve a tanto con el Mustang

Por todo lo demás este vehículo, denominado Etive, es un Mach-E normal. Hay una batería de 75 kWh con una autonomía de hasta 322 km, más que suficiente para una silenciosa procesión hacia el cementerio. Y para el conductor hay una pantalla vertical de 15.5” con Ford SYNC 4, ideal para colocar metal o cualquier otra música que vaya acorde a un funeral. Hay una variante limusina con siete asientos, por si prefiere un Mach-E más fiestero y que no le ponga los pelos de punta.

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