Lamborghini Aventador Honda Civic
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Es el “día de las Bromas” en algunas partes del mundo, pero este vehículo que ve aquí no es ningún chiste. No se deje engañar por las insignias o los costados de las puertas, este no es un Lamborghini Aventador, sino un Honda Civic. De forma concreta, un Civic cupé modelo 2009, el cual tuvo la mala fortuna de caer en las manos de algún loco americano y su garaje lleno de herramientas. Tal parece que este hombre tuvo el sueño de tener su propio Lambo, pero sólo tenía un Civic, un par de logos del Toro Italiano y mucho tiempo libre.

El resultado es algo que realmente no está mal hecho, pero que es toda una afrenta al orden natural de las cosas. O, mejor dicho, excelente ejecución, pero qué mal gusto. Lo mejor de todo es que este híbrido entre un Lamborghini Aventador y Honda Civic está a la venta, por la módica suma de $25.000 dólares, por si quiere animarse. Eso no cuesta ni el seguro de un Aventador real. Le doy un 7.5/10 en ejecución y detalle al creador de esto. Pero un cero en lo demás.

“Hondarghini” de garaje

El auto que prestó sus entrañas para esta peculiar conversión a Lamborghini Aventador es un Honda Civic LX, con 212.000 km en el odómetro. Kilometraje que ningún Lambo sueña con alcanzar, porque todos viven en una burbuja o un museo. Y sí, ni siquiera utilizaron un Civic Si que al menos es un cupé divertido y ágil con 197 hp. Para colmo es automático. Quien sea que haya creado este auto, estaba determinado a tener su propio exótico italiano y ni siquiera el presupuesto ni su Honda con alto kilometraje lo iban a detener.

Esta creación tiene puertas de tijera, porque por supuesto que las tiene, no sería un Lamborghini real sin ellas. Las luces tratan de imitar a las del Aventador real, eso sí quien las copió, recibió las instrucciones por teléfono nada más. El escape, curiosamente, es de un Ford Focus RS, pero dudo que agregue más picante a los 140 hp de este Civic. Lo mismo se puede decir de las “partes en fibra de carbón” que no deben generar ni una gota de downforce. Con eso dicho, el trabajo y acabado en el exterior de este híbrido es decente. El creador tiene que contactarse con Lamborghini, porque esta es la solución perfecta para aquellos Ultimae que se perdieron en el mar.

El interior sigue la misma tónica. La tapicería es de alcántara y gamuza, o al menos eso parece. El creador se tomó la molestia de colocar logos tejidos de Lamborghini en el volante y cabeceras. Además, piénselo así: Este Lambo tiene espacio para cinco personas con comodidad. No verá a un Gallardo o Huracán lograr eso. ¿Lo malo? Bueno aparte del horror que genera este “auto”, es que el concesionario que lo tiene en venta parece encartado con la venta de esto. No me imagino por qué. Si está desesperado, el auto está en Atlanta, y le garantiza miradas a donde quiera que vaya. Y risas, muchas risas burlonas.

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