Derco hizo una gran jugada trayendo su llamado Suzuki Swift Híbrido, llamado “Hybrid” internacionalmente y que se trata de un mild-hybrid. A la fecha, es el único de su gama que aplica a las excepciones al pico y placa actuales que rigen en muchas ciudades colombianas. Y es el auto más económico en el mercado en no tener restricciones en su circulación.

Y seguramente más de uno pensará… ¿Qué no es el Renault Twizy el auto más barato del país sin restricciones al tratarse de un eléctrico? Eso es verdad, pero ni el Twizy ni otros cuadriciclos que han ido llegando por ahí tienen la versatilidad de un automóvil per se. El Suzuki Swift Híbrido, por decirlo así, sí es un carro de verdad.

¿Híbrido? No tan rápido amiguitos…

Siendo un híbrido ligero, no se puede mover solamente con electricidad sino que, como bien sabemos de los mild-hybrid que se han ido lanzando en más o menos los últimos cinco años, el motor eléctrico sirve como un asistente para varias funciones: para cubrir el trabajo del alternador, para reemplazar al encendido tradicional en la mayoría de situaciones o para apoyar al motor de combustión, lo que por cierto es muy conveniente cuando hablamos de un 1.2 litros aspirado que se vio modernizado en relación al que ya conocemos de hace años tanto en el Swift y otros Suzuki al haberse adicionado un nuevo sistema de refrigeración, distribución variable en admisión y también en escape o dos inyectores por cilindro. 

Más rápido de lo que parece y predeciblemente económico

El 1.2 de 89 caballos y 120 Nm de par es un propulsor al que el torque extra de la unidad eléctrica conectada al cigüeñal le da una recuperación impensable para su cilindrada al ser posible ir en cambios muy altos, presionar el acelerador y empezar a ganar velocidad sin vibraciones o esfuerzos anormales incluso cuando vamos abajo de las 2,000 rpm.

Por su elasticidad, la asistencia eléctrica hace que este 1.2 termine sintiéndose como un 1.6 aún cuando las cinco relaciones de la caja mecánica no son las más cortas. Y ayuda también el hecho de que este Swift ni siquiera alcanza los 900 kilogramos de peso vacío. 

La verdadera ventaja de la hibridación ligera está en ese torque eléctrico que contribuye a un desempeño más holgado. Durante un recorrido urbano con cierta densidad en las peores horas pico bogotanas obtuvimos unos correctos 60 kilómetros por galón que se acercaron más a los 70 si el tráfico estaba más permisivo y superaba los 80 en manos de los más eficientes y obsesionados con el consumo. 

60 kilómetros por galón es un número bueno en términos absolutos pero que es el mismo que se consigue en un más grande y costoso Toyota Corolla Hybrid, que es un híbrido convencional en el que sí hay desplazamientos 100% eléctricos.

Y claro, el Toyota también cuesta más y para muchos importará que, al final, pagando menos igual se goce de no tener pico y placa con el Swift. 

100% japonés y mucho más equipado

Por tratarse de la variante mild-hybrid, la procedencia no es la misma: este Suzuki Swift Híbrido llega de la planta de Hamamatsu en Japón (otros son de India) y además de su mayor sofisticación mecánica, también hay más equipamiento esencial, como seis bolsas de aire y el control de estabilidad, o la especificación europea con el aviso de uso del cinturón de seguridad en todos los cinco asientos y la luz antiniebla trasera en el centro del parachoques. 

¿El precio? 64.9 millones de pesos una vez venza la promoción de lanzamiento 59.9 millones (solo por abril de 2021).

Contrastes interiores

Si acaso quedamos extrañados con la integración de ciertos elementos de equipamiento que se instalan localmente, al no verse con la misma calidad del resto del carro el añadido de los vidrios eléctricos traseros (por ende no hay mandos para operarlos desde la puerta del conductor) o la resolución de la cámara de reversa que en nuestra unidad apuntaba muy hacia abajo. 

La pantalla táctil con su sistema de entretenimiento (con Android Auto y Apple CarPlay sin cable) sí que se ve muy bien puesta sobre el tablero y el cargador inalámbrico coincide con las dimensiones de la consola, aunque se requiere de cierta “maña” para acomodar el teléfono y que efectivamente cargue. 

Una virtud de la cabina del Swift que merece la pena recordar es un espacio amplísimo si tenemos en cuenta sus dimensiones externas, pues así sea un automóvil en el que maniobrar es muy fácil y la visibilidad es correcta hacia casi cualquier ángulo (conviene bajar del todo los apoyacabezas posteriores si nadie viaja atrás), esa sensación de pequeñez se contradice, por fortuna, con una segunda fila adecuada para adultos ya sea por lugar para las piernas y por la altura, con una forma del techo que sin sacrificar estilo igual favorece la habitabilidad. 

La ciudad, el ambiente favorito del Swift

Toda la tecnología y la concepción del Swift lo hacen un auto urbano y, de salir a carretera, es claro que está más a gusto en vías lentas e intrincadas, nada de autopistas o caminos más abiertos que le den pie para desarrollar más velocidad. ¿Por qué lo decimos? Porque la insonorización es escasa, los frenos aunque correctos distan de ser contundentes o poderosos y a ritmos de autopista es clara la sensibilidad a los vientos laterales, que por su ligereza lo sacuden sin mucho esfuerzo.

Ahora, ese bajo peso ayuda a un fantástico chasis y a una dirección natural e intuitiva en su tacto y el Swift se disfruta mucho en curvas, haciéndole honor a otros Suzuki en los que el comportamiento dinámico suele estar muy bien resuelto.

A lo único que hay que acostumbrarse en el día a día es a unos asientos muy blandos y de trayectos cortos que ceden con facilidad en la zona lumbar y a un control de cambios a ratos rebelde en el que ciertas inserciones no son las más fáciles, si bien el clutch sí que funciona con la típica precisión japonesa.

Un último apartado que luce básico son las luces halógenas, que sin tener la sofisticación de las unidades LED que hemos conocido en otros Swift manejados fuera de Colombia, proveen un campo de visión claro y amplio.

Un gran carro único

Al final tenemos aquí a una gran opción como vehículo único para desplazamientos en ciudad, de apariencia discreta, un tamaño bien aprovechado y con un nivel de seguridad que cumple para su rango de precios. Y sin pico y placa, que es lo más importante. 

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